Human Rights Watch señaló que el nuevo gobierno
del presidente Macky Sall de Senegal, el cual tomó el poder el 2 de abril de
2012, debe afrontar sin tardanza los problemas y abusos de derechos humanos. Ya
que ese país enfrenta desafíos en la desarrollo de la justicia y la rendición
de cuentas, así como en la protección de poblaciones vulnerables o perseguidas.
Tocando tres puntos: 1º. Que dicho país no obstaculice los esfuerzos para llevar
a Hissène Habré a juicio por las atrocidades cometidas bajo su gobierno de 1982
a 1990. En Chad; extraditándolo, de su casa en Senegal a Bélgica, antes de fallezcan
los supervivientes. 2º.La
explotación propagada de al menos 50,000 jóvenes; la gran mayoría menores de 12
años y muchos de tan sólo 4, son obligados a mendigar forzadamente en las
calles de Senegal durante, siete días a la semana, por un morabito, o maestro,
que a menudo funge también como su guardián de facto. Y 3º. La protección de los derechos de
las personas que se identifican como gays o lesbianas. Incluyendo las
declaraciones públicas hechas por los líderes religiosos y políticos que han
pedido el asesinato de homosexuales. Con lo que se quiere garantizar los
derechos de los niños a la educación, la salud y el desarrollo físico y mental,
así como derechos humanos en
contra de los homosexuales.
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